viernes, 6 de abril de 2012

Fénix.

Llevo mucho tiempo sin recibir a la inspiración. Demasiado. Yo antes era de la que escribía más de lo que leía. Escribía cualquier cosa, en cualquier momento, en cualquier sitio. Si me venía una frase tenía que apuntarla porque después de ella tarde o temprano saldría otra y otra y otra. Ahora ya no es así. Ya casi nunca escribo, pero leo a destajo. Creo que he descubierto que zambullirse de un modo desenfrenado en las mentes e historias de otras personas ayuda a olvidar el propio mundo por unas horas. También quizá es que tenía miedo de plasmar en un papel todo el rencor que no era capaz de canalizar con palabras y que pudiera terminar arrepintiéndome de todo lo que mi subconsciente podría ser capaz de escribir.

No sé ya si alguien en algún momento leerá esto, tampoco sé para quién estoy escribiendo, sólo que por una noche me he creído capaz de decir algo, a nadie, a todos, al aire.

Desconozco si la finalidad de esto es hacer una despedida informal a este blog, un pequeño homenaje a ese tiempo en el que escribía todo lo que pensaba, cuando los dedos fluían solos por las teclas y las palabras brotaban desde dentro, no como ahora que las noto quemadas y ensuciadas.
También porque imagino que necesitaba saber de algunos de vosotros, releer comentarios pasados, y dar las gracias por el apoyo que me brindaban 'desconocidos' desde esta página.

No puedo catalogar estos últimos meses ni de buenos ni de malos, más bien de aprendizaje. ¿Sabéis cuando os lleváis una hostia tan inesparada en la cara que no sois capaces de reaccionar? Os quedáis con cara de idiota, la boca abierta, y los ojos colmados de preguntas sin poder moveros. Algo así me ha pasado. Me he llevado un par de esas decepciones que no crees que te puedas llevar en la vida, y cuesta asimilarlo. Ha costado lo suyo, pero no sé cómo, resurgí. Supongo que porque empiezas a ver las cosas con mayor claridad, porque reconoces los hombros que no han dejado que te surmerjas del todo, y porque entiendes que hay cosas que es mejor perder.

Aún así, y ahora que puedo verlo prácticamente desde fuera saco la parte positiva, que al final es lo más importante, aunque he de reconocer que si antes no me creía de la misa la mitad, ya no me trago ni la introducción. Supongo que son los gajes del oficio.

El resto no ha cambiado mucho, sigo siendo de esas que echa demasiado de menos casi todo, indecisa y asquerosamente experta en darle cien mil vueltas a todo. Sigo enamorada de Barcelona, y sigo buscando amaneceres de esos que se te quedan grabados en la piel.

No tengo mucho más que decir esta noche, así que antes de que me entre el arrebato y decida borrarlo todo, voy a darle a publicar así como esté. Sin releerlo ni pararme a pensar en la de estupideces que habré dicho, ni si alguien me habrá entendido.

Os mando un abrazo a todos, que como ya he dicho, no sé si será el último o no. El tiempo dirá. En especial a Oski, Kayako, ToNee y Salem. No sé ni si se acordarán de mi, pero al volver a entrar aquí, y mientras escribía esto y sin mucha explicación, sus nombres han rondado continuamente mi cabeza. Vuestros nombres.

Y, por cierto, la luna desde mi ventana hoy está preciosa :).