domingo, 14 de noviembre de 2010

Regreso al pasado V: la vida.

Y sé que es complicado todo lo que pueda ser pedir por querer, pero por pedir que no quede. Eso de hacerle competencia al sol desde la cama y tener el mar en la mirada, ya sabes de lo que hablo. Que parece que a la gente no le parece suficiente y tienen que inventarse vidas aburridas mientras tú piensas 'joder, ¿pero porqué no se fuman la vida junto a unas cervezas y se quitan la tontería?'. Pero claro, ahora está todo ese rollo de cuidarse y de que la salud es lo primero, con lo fácil que es deprimirse con una botella de ginebra o un tremendo helado de chocolate. Y te vienen olores de bares de madera de pocas luces y en la penumbra pintas en las manos, el olor a Chesterfield y sonrisas que iluminaban más que la luna en San Juan en el 97. Con música de esa que ya no escuchas por miedo a volver a caer en los silencios más oscuros y en miradas por el suelo. Que lo que quiero es estar cabizbaja y no oir el '¿qué te pasa?', sino, 'levanta la cabeza y líate uno mientras me lo cuentas'. Ya no oigo de esas ni en las activas ni en las pasivas, y estaría bien por un día, que apareciera algo de aquella época y que no te tuvieras que preocupar en cuanto tiempo pase, porque siempre todo seguirá igual. Cigarros y sonrisas bajo la lluvia, y el olor ese a no se qué que te daban ganas de correr e hincharte los pulmones hasta que no cupiera más aire en tu cuerpo, hasta que tuvieras tanto que los pies se te levantaran del suelo y sintieras que eso era la vida. De guitarras y canciones de esas de 'hoy no vas a ser de nadie' y que de repente todo cobrara sentido. Que con cuatro o cinco personas parecía que te comías el mundo, y el resto daba igual. Daba igual.

lunes, 8 de noviembre de 2010

VER- GON- ZO -SO.

http://www.redescristianas.net/2010/11/08/homilia-rancia-del-papa-en-barcelona-en-la-que-reivindica-la-“realizacion-de-la-mujer-en-el-hogar”/

Que en pleno siglo XXI se tenga que soportar esta gran sarta de estupideces es lamentable.
Esta institución de misóginos con máscaras de católicos liberales, nos hablan ahora de la importancia de la mujer en el hogar. No sólo de la importancia, sino (y atención) de la REALIZACIÓN. Después de esto, no sé si me dan más ganas de bombardear el Vaticano o colgar a su Santidad de los testículos.
Me da ASCO que todavía se tenga en cuenta que las mujeres debemos continuar formando parte de insinuaciones esclavistas sin hacer alusión alguna de los hombres. Me gustaría que vieran a cada una de sus madres partiéndose el lomo en la casa mientras el padre está tumbado en el sofá fumándose un puro. Si aún les sigue pareciendo correcto, que me taladren la cabeza, porque mi cerebro es INCAPAZ de comprenderlo.

Pero no sólo tenemos para las mujeres, no. También se pueden dar por aludidos homosexuales, ya que según Benedicto XVI sólo, y recalco sólo, los matrimonios heterosexuales deben ser respaldados por el Estado. Bonita caricatura para dejar de lado a otras miles de personas y bonito trasfondo de HOMOFOBIA.

También su Santidad, ha condenado el aborto y la eutanasia. Del aborto ya dije en su día que era un tema en el que no me pensaba meter mucho, pero esté a favor o en contra, los argumentos de este señor me siguen produciendo RISA.
Ha dicho que 'la Iglesia se opone a toda forma de negación de la vida humana' (aunque claro, supongo que por vida humana tan sólo entenderán a todos aquellos que no sean homosexuales, ni mujeres autónomas, ni familias con hijos concebidos sin matrimonio, ni divorciados, ni adolescentes precoces y cientos de etc).

Para rematar, ha concluído con que no sólo debemos centrarnos en los progresos materiales, si no también en los progresos morales.
Creo que no hace falta más comentarios. Si a esto se le llaman progresos morales, que estalle la Tercera Guerra Mundial.

sábado, 6 de noviembre de 2010

La triste canción.

Tu solías gritar al viento en cada azotea de Barcelona.
Yo solía entonar la triste canción en mis ojos mientras tu desafiabas a la gravedad.
No creo que mi pecho y mis pulmones soportaran volverla a escuchar.