miércoles, 15 de septiembre de 2010

Miguel Lago



No os había hablado nunca de otro de los vicios que tengo. Los monólogos de la Paramount han pasado ya muchas noches conmigo jaja, aquí os dejo uno de Miguel Lago pero hay otros muy buenos de Goyo Jiménez, Maru Candel o Iñaki Urrutia, entre otros. Disfrutadlo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

De círculos viciosos...

¿Cómo es posible que una sola persona sea capaz de meter tanta mierda en nuestro cuerpo? ¿No os habeis parado a pensarlo?
El caso es que probablemente sea a esa persona a la que nunca le devolvereis toda su basura. Y claro, lo pagarás con otro alguien que no tenía ni idea de toda esa mierda acumulada por todo tu ser. Y se quedará solo, amontonando porquería que tú dejaste y que antes otro te dejó a ti. Pero todo son círculos viciosos.
¿Sabeis eso de los círculos de seis personas? Que con personas intermedias que sólo conocen uno de los dos se puede llegar al punto inicial.
Nos sorprenderíamos si hiciéramos lo mismo con estos círculos de montones de mierda. Nunca sabes de dónde pueden proceder los restos que ahora tienes entre tus manos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Retratos de un verano

No ha sido exactamente como pensaba, pero tampoco me ha defraudado. Lo empecé con una sonrisa de oreja a oreja y me sorprendió que ya no fuera por ti, aunque terminara bañada en un mar de dudas. Me enamoré de un amanecer que aún me pone los pelos de punta al recordarlo. Bailé hasta que me sangraron los pies, y bebí cerveza sin compasión. Me defraudé y me subestimé y tuve más subidones de adrenalina que bajones de desesperanza. Dije que pasaría de los polvos espóradicos por una temporada y lo cumplí. Dije que dejaría de fumar y bueno, no lo hice. Quisiste volver y te encontraste la puerta cerrada. Dejé de mirar tus fotos. Volví a andar lo andado, el mismo 18 de agosto en el que se hacían 7 años de aquello. Joder 7 años, ha llovido tanto que no sé ni cómo lo sigo recordando. No duele, pero se quedó un hueco en el alma expresamente para ello. Para desgarrarse cada 18 de agosto. En julio me hice un año más vieja, y no quise celebrarlo. No quise regalos, ni llamadas, así que desaparecí un par de días. Me ilusioné y me desilusioné. Me fundí en varios abrazos, pero dos se quedaron especialmente grabados. Leí varios libros, aunque no tantos como me hubiera gustado. Canté hasta quedarme afónica y me emborraché de vida, y de alcohol, por supuesto. Me empapé bajo la lluvia y me sentí completamente viva. Me extasié de sueños y caí de bruces en mi cama. Lloré frente al espejo, desnuda, con la única ropa de mis miedos. Odié por momentos, más de lo que amé. Caminé y me tiré horas entre la hierba. No me puse morena, ni un poquito. Me 're-enamoré' de Barcelona y decidí ocultar un 20% bastante lúgubre de mí. Recuperé trastos viejos y reconocí un olor que hacía una década que no aparecía en mi vida. No sé de dónde vino ni a dónde fue. Como yo, supongo.