domingo, 14 de noviembre de 2010

Regreso al pasado V: la vida.

Y sé que es complicado todo lo que pueda ser pedir por querer, pero por pedir que no quede. Eso de hacerle competencia al sol desde la cama y tener el mar en la mirada, ya sabes de lo que hablo. Que parece que a la gente no le parece suficiente y tienen que inventarse vidas aburridas mientras tú piensas 'joder, ¿pero porqué no se fuman la vida junto a unas cervezas y se quitan la tontería?'. Pero claro, ahora está todo ese rollo de cuidarse y de que la salud es lo primero, con lo fácil que es deprimirse con una botella de ginebra o un tremendo helado de chocolate. Y te vienen olores de bares de madera de pocas luces y en la penumbra pintas en las manos, el olor a Chesterfield y sonrisas que iluminaban más que la luna en San Juan en el 97. Con música de esa que ya no escuchas por miedo a volver a caer en los silencios más oscuros y en miradas por el suelo. Que lo que quiero es estar cabizbaja y no oir el '¿qué te pasa?', sino, 'levanta la cabeza y líate uno mientras me lo cuentas'. Ya no oigo de esas ni en las activas ni en las pasivas, y estaría bien por un día, que apareciera algo de aquella época y que no te tuvieras que preocupar en cuanto tiempo pase, porque siempre todo seguirá igual. Cigarros y sonrisas bajo la lluvia, y el olor ese a no se qué que te daban ganas de correr e hincharte los pulmones hasta que no cupiera más aire en tu cuerpo, hasta que tuvieras tanto que los pies se te levantaran del suelo y sintieras que eso era la vida. De guitarras y canciones de esas de 'hoy no vas a ser de nadie' y que de repente todo cobrara sentido. Que con cuatro o cinco personas parecía que te comías el mundo, y el resto daba igual. Daba igual.

1 comentario:

Sese dijo...

Y lo bonito que es portarse mal cuando estás deprimido, beber, fumar, y ni eso nos van a dejar. Reivindiquemos el derecho a ser malos.

Saludos