miércoles, 2 de junio de 2010

Reconstrucción.

Esa es la cuestión. A veces no estaría de más que pudiéramos pulsar un botón y borrar las últimas dos horas, el último día o la última semana de nuestra vida.
Pero quizá a la larga estos abusos contratemporales se pondrían en nuestra contra, sin embargo a la corta probablemente aún estarías aquí.
Hasta entonces, deberíamos saber reciclar nuestras vidas con los materiales de la anterior. Aunque a veces, están tan destruidos que necesitas gran maquinaria y gran número de obreros cualificados para hacerlo.
Supongo que eso es lo heroico, hacer de las ruinas algo visiblemente distinguido.

1 comentario:

MeTis dijo...

lamentablemente no somos pompeya, hay que reconstruirse.

mas que nada porque al dia siguiente hay que respirar, queramos o no.

un abrazo.