viernes, 27 de febrero de 2009

Absurdeces de un viernes

¿Lo habeis visto?
No, claro que no. Porque vuestros ojos están cegados por el consumismo y la avaricia. Porque no sabeis ver como se esconden las notas tristes de un poeta sin futuro dándole el último trago a su botella de tequila, como tampoco sabeis ver que se esconde tras una mirada, tras un 'ya no me importas', tras una palabra... Estais absortos en vuestros pensamientos, en vuestro mundo y en vuestro ombligo. No tienen ojos, por lo menos los ojos del alma no, eso no son más que tonterías para ellos/as.
¿Lo habeis sentido?
Pero que vais a sentir, si os embelesa el egoísmo y la superficialidad. No entendeis de otros caminos ni que el vuestro fracasó, no conoceis la palabra libertad y os reís pensando que sí. 'Vivo en un país libre y democrático y hago lo que quiero', claro que sí, que bonito es todo desde esa perspectiva. Pero para vosotros/as hacer lo que quereis es humillar, es reventar, es desperdiciar. Libertad... nunca sentireis la libertad. Estais encerrados/as y lo vais a estar hasta vuestro último día. Fumais para volar. ¿Y tú?

lunes, 23 de febrero de 2009

La voz dormida


Hace poco una amiga me habló sobre este libro y me lo he 'devorado' en pocos días. Habla de la vida de unas mujeres encarceladas durante la guerra civil y de la vida de sus respectivos parientes y amigos en la calle. Fascinante. Os lo recomiendo.


domingo, 22 de febrero de 2009

Regreso al pasado III: Melodías

¿Nos ha pasado alguna vez, que una simple canción es suficiente para inspiraros? Una canción que no es nada importante, no hace referencia a un momento preciso de tu vida, no te la regaló nadie, simplemente ahí está. Apareció un día y te da las fuerzas que necesitas. Y da igual cuantas veces la escuches o cuanto tiempo pase hasta que la vuelvas a escuchar, siempre es la misma sensación.
Yo tenía una de esas canciones, era en catalán y ya ni recuerdo quien la cantaba ni el título, la perdí. Hará años desde la última vez que la escuché, pero hoy, hoy me ha parecido oir sus melodías en mi cabeza de nuevo... y me ha recordado algo, aunque aún no consigo saber qué.

viernes, 20 de febrero de 2009

Soñando con escapar

Cuatro horas de viaje que se hacen relativamente eternas. Pero sonando 'Marea' que más da. LLegas. LLamas al timbre, te abren, subes las escaleras hasta el primero, las maletas las dejas abajo, ahora mismo ellas no tienen mucha importancia. Abren la puerta y allí están. Ellos, un poco más viejos, pero te los comes a besos casi casi igual que cuando eras niña. Sonrisas, abrazos, comida, sonrisas, vino, paella, chistes, cerveza, siesta...
La playa, la brisa, el horizonte, el pelo en la cara, el sol cegándome... lo necesitaba. Me tumbo y pensando en todo y en nada me termino por dormir. Abro los ojos y otra vez en casa. Hay que ir a trabajar, y yo de lo único que tengo ganas es de escapar.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Las tres puertas y una peligrosa llamada Justicia

Culpables o inocentes no importaba. A sus ojos eran delicuentes y tenían que cumplir condena. Pero el rey quería cuestionar su inteligencia, y sobrevalorar la suya. Así que escogió a tres de cientos de prisioneros con cargos muy diferentes y los puso a prueba.
Una habitación, tres puertas, tres prisioneros. En una de ella hallarían la felicidad, la felicidad eterna, en la segunda no habría nada, se quedaría como estaba el que corriera a ella. Y la última le llevaría al pobre desafortunado que la escogiera a una muerte lenta y terriblemente dolorosa.
Dos ellos se conocían; habían compartido durante unos meses celda en la prisión, pero ahora las amistades importaban bastante poco. Todos querían conseguir la felicidad eterna. La ansiaban, la codiciaban.
Irían eligiendo habitación según la gravedad de sus cargos. Así, el que hubiera cometido el crimen menos importante a los ojos del rey, elegiría primero y al último prisionero no le quedaría más remedio que quedarse con la puerta que le habían dejado sus dos compañeros.
En cada una de las puertas había un letrero y como mucho uno de ellos decía la verdad.


El primer letrero decía que en esa puerta estaba la muerte lenta y dolorosa.
El segundo que en él estaba la felicidad eterna.
Y el tercero decía que en el segundo estaba la muerte.

El primer en escoger, un ladrón de poca monta y con muchas menos luces estuvo media hora decidiendose. La primera puerta tenía claro que no la iba a escoger. Se decantaba más por la segunda, pero la idea de que la tercera puerta dijera la verdad y se encontrara la muerte le aterraba. Tenía tres hijos y una esposa que apenas tenían para alimentarse, y su hermana tenía gripe española. Tal vez si consiguiera la felicidad eterna las cosas también cambiarían para su familia. Escogió la puerta 1 y se adentró en ella.

El segundo prisionero era un psicópata. El tipo de personas que es mejor tener alejadas. Había matado a toda su familia y aún le había quedado tiempo de dejar embarazada a su sobrina a la fuerza y de sembrar el pánico por toda una ciudad. Sin contar a sus familiares, había cometido cerca de 20 asesinatos. Sólo le quedaban dos puertas y pensó que lo que decían los letreros se lo ponían demasiado fácil así que decidió escoger la tercera puerta.

El tercer prisionero no eran más que un esquizofrénico sin tratamiento, llamado demente y peligroso por todo el mundo. Un incomprendido social, nadie se había preocupado de ocuparse de él, la única persona que lo hizo había sido su hermana, ya que sus padres estaban muertos, pero fue asesinada por la policía de la corte (estos claramente nunca han entrado ni entrarán a la cárcel). Se metió en la puerta que le quedaba, la dos.

Digamos que el destino no fue consecuente con ellos. Por lo menos no les dió lo que se merecían a cada uno. Era un sencillo juego de lógica; las puertas dos y tres se contradicen, con lo cual una de ellas debe ser la que dice la verdad, y las otras mentir. La dos no puede ser, porque entonces la uno también diría la verdad y recordemos que sólo un letrero puede decir la verdad. La puerta tres decía la verdad. Así que en la puerta dos estaba la muerte y en la tres la felicidad eterna. Un esquizofrénico, que llevaba sufriendo toda su vida, que había vivido la muerte de sus padres, el asesinato de la única persona en el mundo que le había tendido su mano, que le había querido. Que encima había sido juzgado injustamente como un peligroso loco, puesto al lado de los asesinos, le esperaba la más dolorosa y lenta de las muertes. Todavía pueden escucharse sus gritos ahogados en el reino...
La felicidad eterna se la habían regalado a un bastardo, un asesino en serie, que la única forma de felicidad para saciarle era la muerte, la sangre... Y ahora nunca podría ser juzgado ni por sus anteriores crímenes ni por los futuros.
Y al pobre buen hombre, ese que robaba simplemente para dar de comer a sus hijos... a ese le espera la misma vida que había llevado los últimos tres años. Cárcel.

¿Justicia? ¿Justicia para quién?

sábado, 7 de febrero de 2009

Memorias olvidadas

Él no se contentaba con una casa, un trabajo y una familia. Desde pequeño decía que no quería ser como los demás, que él había nacido para volar y no para quedarse en un pequeño pueblo de Barcelona de por vida con tantos hermanos como el que dicen ser el número de la mala suerte. A donde fuera daba igual, siempre volvía, con una sonrisa en la cara y con el pelo alborotado. A veces con uno de los ojos morados, el cuerpo lleno de magulladuras o con unos brazos un tanto intoxicados. Había que desistir de preguntarle donde había estado, siempre contestaba lo mismo: ‘En el cosmos’. Pero era él, un alma libre, un eterno viajante de esos que cuentan historias que te ponen los pelos de punta mientras miras sus brillantes ojos impasibles y cariñosos.
No lo conocí, o por lo menos era demasiado pequeña para acordarme, todo lo que sé es lo que me han contado pero es como si lo conociera desde siempre. Dicen que un día se fue y ya no volvió más. Que había tomado la última determinación de libertad absoluta, y que ahora… ahora si que es libre.

viernes, 6 de febrero de 2009

Descifrando identidades

Y yo que me consideraba una persona libre e independiente, y al fin y al cabo estoy llena de prejuicios, como todos supongo, pero es algo que he detestado siempre, aunque supongo que antes me creía mis propias mentiras. Supongo que nada podrá salir verdaderamente bien (que no significa que las cosas no salgan bien, pero podrían salir mejor, siempre podrían salir mejor, aunque también peor) hasta que no me libre de ellos. Y no es que sean prejuicios malos o buenos o contra algo o alguien más bien son contra mí misma o contra mis atolondradas ideas, o hábitos o yo que sé. Y si no consigo olvidarme de ellos no puedo ser yo misma y eso me jode, me jode muchísimo, porque siempre he sido lo que he querido, siempre he pensado como he querido sin importarme lo que pensara o hiciera la 'gran masa'. Pero claro, siempre te encuentras con ciertas personas con las que, no sabes porque no puedes ser tu misma. No esque piense que estén en cierta superioridad (o quizá sí) pero eso desmoronaría todos mis principios que siempre he basado en la igualdad en todos los ámbitos. Y que no se puede querer sacar algo de donde no lo hay, y tampoco retroceder tantas veces al pasado, joder, que no!! Cuando aprenderé...

jueves, 5 de febrero de 2009

LLeva Barcelona en sus pupilas

Es la lejanía, que hace que sientas las cosas tan dentro de ti que parece que no pasa el tiempo. Son las ganas constantes de querer volver para ver esas calles, esos lugares, las mismas sonrisas de siempre, las miradas de aprecio y afecto.
El tipo de sentimientos que llevas contigo desde que naciste, y que parece que no acabará nunca, y eso te encanta. Enamorada de ella desde que nací, y de vosotros, por supuesto.


martes, 3 de febrero de 2009

De cuestiones personales

¿Nací mona y también hija de puta o esque la sociedad me ha hecho así? No dejo de planteármelo...




Hard Candy.