sábado, 31 de enero de 2009

Eso de querer

Que cosa tan peculiar, ¿verdad? Eso de querer, de querer a tus amigos, a tu familia, a esa persona...
Yo antes quería, o por lo menos eso creo, no me acuerdo ya muy bien. Pero ahora... ahora es distinto, no sé en que momento comencé a darme cuenta de que me cuesta querer. Claro que lo piensas y si que quieres a personas, pero por momentos. Igual hay un día que te levantas y rebosas felicidad y quieres a todo el mundo, pero a mí eso me pasa muy de vez en cuando.
Así que luego, ¿de qué me quejo?
No sé hacerlo, que le vamos a hacer. Ya no se lo digo a nadie, aunque hay veces que me gustaría hacerlo, el arrebato se me pasa a los cinco minutos. Sé que la gente también necesita cariño por mi parte, o eso creo pero esque a mí no me queda. O a lo mejor esque no sé que es eso de demostrar cariño, se me da mejor todo lo contrario. Se me da mejor fastidiarlo todo y luego arrepentirme, sí, creo que eso es. Y no me gusta. Puede pasarme que estoy esperando algo desesperadamente durante unos meses, y de repente llega y no lo quiero. Lo dejo escapar y luego me tiro otros tantos meses pensando en porque fui así. Pero vuelve a llegar (si esque llega) y lo vuelvo a no querer. ¿Capricho? Talvez, no lo sé. Pero es asqueroso ser así, de verdad. Porque, ¿cómo le dices a alguien que sólo le vas a querer a ratos? Cuando a ti te apetezca. No se lo digo a mi familia, no se lo digo a mis amigos y no te lo dije a ti. No me extraña que te fueras si hasta a mí misma me gustaría irme de mí. Aunque me consuela el saber, que aunque no sepa lo que quiero, lo que si que sé es lo que no quiero. Y con eso de momento me basta.

domingo, 25 de enero de 2009

De color de rosa hay menos que nada


Y que no se te olvide el planeta en el que vives...

sábado, 17 de enero de 2009

En noviembre

Despacito, que me siento mejor en las noches de luna llena cuando a los gatos negros les da por aparecer debajo de la ventana de mi calle y maúllan a dios sabe qué. A lo mejor imploran lo perdido, lo importante que ya no se ve porque todo está cubierto de absurdas fachadas en un intento de gritar que la vida es bella. A lo mejor quieren hacer que recordemos los tiempos pasados que preferimos olvidar porque los pinchazos del corazón eran más fuertes que las ganas de volver a amar, que las ganas de recordar la felicidad de nuestros días y despertamos a la persona gris de sonrisa vacía y mirada perdida que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro pero que no todos saben disfrazar. O a lo mejor sólo tienen hambre y frío y es que a mí me gusta pensar que todo tiene un sentido diferente a lo que rigen las leyes de la naturaleza y no me conformo con realidades ciertas que no le dan ni el más mínimo golpe de calor a nuestras vidas. Quizá sí, quizá no, pero que importa eso ahora, si lo que muchos llaman sentido yo lo perdí un 18 de agosto de no se qué año, una de esas mismas noches. La luna llena, los negros gatos escondidos detras de un coche observando expectantes, sin hacer un movimiento y con los ojos fijos en alguien que estaba diciendo adiós para siempre a toda su vida. Alguien que estaba mirando por última vez unos ojos tan verdes como la esmeralda que hasta el día de hoy no se volvieron a cruzar con los suyos. Y ha llovido. Joder que si ha llovido desde entonces. Huracanes, relámpagos, truenos, tempestades, lloviznas, nevadas... y no sé cuántos días más que no recuerdo. Y despacito, despacito ella se hundió, durante mucho tiempo el cielo se tiñó de un gris y de un tono malva que la hicieron desfallecer. Pero el tiempo y los años todo lo curan y despacito volvió a salir el sol. Porque nada es para siempre. Nada dura eternamente y ella lo sabe muy bien. Por eso juró no volver a decir aquellas palabras jamás. Porque sabe que la mentira duele más que cualquier otra de las calamidades más oscuras que puedan ocurrírsele a alguien con la mente retorcida y un corazón en un puño. Y le revienta el tipo de personas que se engañan constantemente y que a consecuencia engañan a los demás con falsas promesas. Por eso ella era diferente. Por eso nunca se vió envuelta en esto que llaman mundo. Y sabía que a veces para conseguirlo tenía que censurarse a sí misma. Censurarse. Pues vaya mierda ¿no?, pensarían muchos. Pero, ¿quién no lo hace? Somos siempre lo que realmente somos, o lo que otros esperan que seamos? ¿Verdaderamente decimos siempre lo que querríamos decir? No, claro que no, porque no se puede, porque no se puede. Ella no podía. Porque si hubiera dicho todo lo que pensaba no habría quedado en todo el globo terráqueo ni una sola alma que le guardara un poco de cariño. Era así, que le vamos a hacer. A gusto o disgusto de los demás. Le daba igual. Nunca necesitaba la pena ni la compasión de nadie. ¿Es que era tan dificil encontrar alguien que no pensara en exhibir su físico al resto y que pensara más en mostrar su alma, en desnudarse en ella? Que supiera de barbaries y hambres, que hubiera preferido los 70 al 2000, que no pudiera conciliar el sueño por la noche pero que durante todo el día estuviera cansado, que caminara soñando despierto y que vomitara su locura en esos hombres de corbata, con maletín y raya al lado viviendo unicamente en la línea de la realidad, no dejándose llevar. Amante del rock and roll callejero, de libros antiguos que probablemente nadie (o casi nadie) entendería, de bailar en la oscuridad algo llamado el roce de tu cuerpo y de visitar los parajes más bonitos que se hayan podido crear, aunque sea sólo con la mente. Que no hay cosa más triste que esperar sentado a que las oportunidades vengan solas. Pero que esperando, haciendo las cosas despacito y con calma todo sale mucho mejor para quien tiene esperanza. Y es que hay de todo. Porque aunque nadie sea perfecto para ella había corazones que sí lo eran. Pero de eso han pasado ya muchos años y esos corazones ya han cambiado, ya no son los que eran y ya no se acuerdan de ella. Qué es lo normal, y ella lo sabe. Lo sabe desde el primer día que abandonó ( o que la obligaron a abandonar) todo aquello. Que la olvidarían. Aunque para ella no ha habido ni un sólo día que no haya pensado en ellos, aunque sólo fuera durante un minuto al día. Pero lo hacía. Aunque eso ya no importe, como tantas otras cosas que se cansaron de esperar a su destino y por si acaso no venían se quisieron ir lejos, donde no hubiera nadie que les pudiera replicar las cosas que no habían aprendido a hacer y las que habían aprendido a olvidar. Así que ella algún día hará lo mismo. Volará tan lejos como antaño lo hicieron otros. E importará poco cuantos paladares sean los que ellos quieran, porque quien tiene la mirada en las nubes dificilmente entregara su corazón a algun loco trovador de sueños. Harta de oir historias de otros y no encontrar la suya. Porque no la tenía, ella no tenía historia. O por lo menos la escondía muy bien. De todo, de nada, de querer desafíar al destino con miradas, de los tragos de ginebra en las noches de luna llena...







Fou un fred i trist novembre en la tardor del nostre plor...

martes, 13 de enero de 2009

Martes y 13

Martes y 13. Y más de un comentario de ¡Oh, hoy va a ser un día de mala suerte!, y pa' aquí y pa' allá, tonterías de ese estilo. Pero vamos a ver, que es un día como otro cualquiera, que no te vas a caer cinco veces por las escaleras, se te va joder el ordenador, te van a despedir del trabajo, vas a ir hasta el centro comercial a comprar y cuando tengas que pagar te vas a dar cuenta de que se te ha olvidado la cartera, no te va a salir un sarpullido, no te van a robar por la calle (y etc etc etc...) en el mismo día por favor! Lo que tenga que ser será, y da igual que sea martes y 13, que que sea lunes y 21.
Así que hoy ha sido un día normal, como otro cualquiera, pero al llegar a casa y abrir el correo, veo que ahí estabas otra vez tú, con tus ridículas frasecitas. Intento ignorarte y enciendo el móvil y me encuentro un mensaje con perdidas tuyas. A buena hora.
Parece que después de todo, hoy he tenido más mala suerte que buena.

lunes, 12 de enero de 2009

Estupidez humana IV: Esclavitud = muerte

'Una joven modelo uruguaya murió de un fallo cardíaco mientras participaba en un desfile durante la Semana de la Moda en Montevideo (Uruguay), según confirmaron fuentes del hotel donde se celebró el evento.
Luisel Ramos, de 22 años, se sintió indispuesta tras desfilar en la pasarela, se desmayó camino a los camerinos y falleció pese a que recibió atención de una unidad móvil sanitaria, explicaron a Efe las fuentes.
Los médicos que la atendieron diagnosticaron paro cardio-respiratorio.
El padre de la joven dijo a la policía que la modelo llevaba varios días sin alimentarse.'



¿Y qué esperais? Me pregunto yo, tanto fanatismo por ser la más delgada, la más guapa, la más fotografiada, la más admirada... No es que sienta asco por vosotras ni por vuestros esqueléticos cuerpos, es que siento pena.
Después oiremos en la televisión que la marihuana es perjudicial, oiremos de bándalos y de dependencia, de vidas perdidas y de mierda por mierda... Y esque todo es culpa de la maldita televisión, de querer vendernos el prototipo de personas ideales, tallas 34 en figuras lo suficientemente altas como para desproporcionarse. No es que no sea bonito, es que es horroroso. Y aún así les da igual, seguirán dejando de comer para alcanzar la talla que les pidan sus jefes, o para poder entrar en el trabajo. Lo peor es que niñas de 14 años quieren seguirlas.

Lo siento, pero no entiendo la diferencia entre esclavos de las drogas, esclavos del dinero, o esclavos de su cuerpo...


martes, 6 de enero de 2009

Regreso al pasado II

¿Qué si me acuerdo? Vaya pregunta, claro que me acuerdo. Supongo que nadie olvida ese tipo de cosas. Es un dolor inmenso, más que cualquier otra cosa en el mundo. Es lo que relativamente nos hace cambiar, lo que nos hace madurar y no la felicidad que hubo antes, no. Es el dolor que viene después, cuando lo perdemos. Eso es lo que nos hace merecedores de la medalla de la vida. O por lo menos de una de ellas. Es deprimente. Y más vivirlo joven. Cuando estás en la fase de pasar a la adolescencia, más o menos. Pero luego, de repente, pasa. Sí, de forma tan espectacular un día sientes que ya no duele tanto. Pero no sabes exactamente que es mejor, o que es peor, según como se mire. Las ganas diarias de llorar, la sensación de ahogo cuando escuchas esa canción, o cuando ves un recuerdo con profunda nitidez (y profundo dolor) en tu alma. La mirada vacía y sin aliento, apagada y sarcástica, la sonrisa desfigurada y mustia. El corazón... al corazón es mejor no describirlo. Han pasado muchos años, es cierto, pero claro que me acuerdo, ¡joder que si me acuerdo!
No creo que nadie en su sano juicio pueda olvidarlo. No querer hablar con nadie, excepto con quien ya no podías, el querer volver allí y no poder, el querer volver a sentir aquello... y no poder. Todo quiero y no puedo. Y no llegar, y desfallecer, y caer... y nada. Pero que puedo deciros yo, quien escribe a gente que no conoce sobre gente que conoce a la que nunca llegará a decírselo. Por esta noche se acabó.

lunes, 5 de enero de 2009

Condenados a vivir

Todo el secreto de la vida se reduce a esto: no tiene sentido; pero todos y cada uno de nosotros le encontramos uno.

E. M. Cioran

jueves, 1 de enero de 2009

Comienza el 2009

Hoy ha comenzado un nuevo año, un nuevo año que deja atrás 365 días que han sido de los mejores. Deja atrás un año que será dificilmente olvidado. Ha habido también muchos momentos malos, es cierto, pero los buenos superan con creces esos 'malos tragos'. Personas que han entrado en mi vida, personas que se han ido, y personas que como vinieron, se fueron. Hace exactamente un año comenzaba el cual se termina hoy y abría grandes expectativas a la par que dejaba atrás un 2007 ominoso.

Ahora mismo no tengo las mejores vibraciones sobre este año, pero me conformo con que este año se acerque un poquito (aunque sea de lejos) al 2oo8, ya que al final con lo que nos quedaremos será con lo bueno. Que el amor entre como entró este año, pero que no se vaya como se fue, que el trabajo siga igual, y la salud que mejores un poquito... Eso a nivel personal, y ya puestos a pedir, pediré que el mundo cambie algo porfavor, aunque sea sólo un poquito... me consolaría bastante mas, aunque todo lo personal estuviera patas arriba. Que dejen de morir tantos niños como mueren, que dejen de anunciarlos en las noticias seguidos de que equipo de fútbol ganó tal partido, y que la gente sienta un poquito más los daños aunque no sean personales en su corazón.

Os deseo lo mejor, y que todos vuestros proyectos y sueños se cumplan, que seais muy felices, y que dentro de 365 días podamos volver a felicitarnos que otro año empieza y que somos un año más viejos. Vivir al máximo los pequeños momentos de la vida, ya que al final serán las cosas grandes, no os arrepintais de vuestros actos y recordar que siempre perderemos más por la indecisión que por las malas decisiones... Y que este, que este sea vuestro año.