domingo, 13 de septiembre de 2009

Seis

18 de agosto. No suelen gustarme esas tres palabras cuando van juntas. La verdad es que los días previos al 18 de agosto no me gusto ni yo. Realmente no sé como se define esa sensación, quizá hace seis años a hubiera plasmado mucho mejor, pero ya no es hace seis años. Antes me hacían gracia las personas que decían que cuando llegaba el aniversario de algo doloroso lo sentían por dentro, como una punzada en el corazón. Yo pensaba que eso eran tonterías, ya que el dolor se siente los 365 días del año, y no sólo el día clave. Hoy, estoy en disposición de afirmar que se siente. Puede que no sea un dolor pronunciado, pero sientes esa melancolía dentro de ti que te recuerda a algo, algo que no sabes que será pero que está ahí. Entonces empiezas a pensar, miras el calendario, y te das cuenta de que no queda casi nada para que sea 18 de agosto. Por sexta vez. Es como si tu cuerpo reaccionara ante el hecho de que se avecina tormenta, o yo que sé. Es como si volviera a vivirlo, como si estuviera allí otra vez queriendo deshacer lo hecho, gritando lo callado o llorando lo sonreido.
Siempre he dicho que no me gusta el conformismo. Hace seis años tuve que conformarme con algo pequeñito e insignificante para poder sobrevivir y actuar como si las cosas no dolieran. Hoy también me conformo con permitir que el alma me duela cada 18 de agosto.

5 comentarios:

iReNe dijo...

Yo también leo lo tuyo y me siento totalmente identificada, pero... ¿sabes? Si él se fue, es porque no te merecía. Te mereces alguien mil veces mejor, y cuando le encuentres lo sabrás.

MeTis dijo...

tiene gracia... para mi es el 17 de septiembre... pasado mañana...y no seran seis, sino diez.

un saludo.

kayako saeki dijo...

Espero ke no duela demasiado... Te mereces lo mejor...

besos

Arkadas de Hipokresia dijo...

Aclaro que no hablo de 'él' ni de ninguna relación amorosa.

Oski dijo...

Hay que dejarlo salir...

A ti te tocó el 18 de Agosto a mi el 9 de Febrero...

Creo que todos tenemos alguna fecha similar en la que el dolor nos atenaza...

Quizás es ley de supervivencia, concentrar todo lo malo en un sólo día para el resto estar algo más tranquilos...