domingo, 17 de mayo de 2009

Preguntas

¿Echas de menos a alguien? ¿Tus padres siguen casados? Es más, ¿tienes padres? ¿Defectos? ¿Podrías resumir tu vida en una palabra? ¿Pareja? ¿Estabilidad emocional? ¿Estudios? ¿Hijos? ¿Abortos? ¿Fumas? ¿Bebes?... y bla bla bla.
La curiosidad de la gente puede llegar a ser realmente asquerosa. Y que me lo digan a mí, mujer de pocas palabras, cuando ni muchas de las personas que me rodean desde hace tiempo saben demasiado de mí.
¿Qué interesa nuestra vida? ¿Qué quieren hacer con ella? ¿Archivarla en los papeles de una triste oficina? ¿Ir corriendo a contarle a la vecina lo traumática y patética que resulta? ¿Compararla con la suya para ver que han salido bastante mejor parados y sentirse realizados? Incógnitas del mundo. Que se callen ya, coño, como si yo preguntara mucho...

4 comentarios:

Brotestertor dijo...

Me veobligado a darle la razón, joder.

kayako saeki dijo...

La indiskrekción de una sociedad deshumanizada.....
....Si es ke hay tant@ kotilla, tanta burokracia,tanta tonteria....
Ke nos dejen vivir nuestras vidas trankil@s, joder!!!

besos

Zebedeo dijo...

Sólo hay que ver los programas que triunfan en la tele y la cantidad de prutefacta prensa rosa que se vende para saber que es lo que le interesa a la gente de este país.
Más que gente cotilla son gente colilla.

Oski dijo...

Siempre he pensado que es mejor que te cuenten a que preguntes.

Si alguien quiere contar algo lo hará cuando le apetezca aunque a veces no hace falta que te cuenten para darte cuenta de lo que pasa. Cuando se alcanza ese estado con una persona es, por decirlo de algún modo, mágico.

Y sin embargo siguen bombardeando con preguntas y más preguntas. Se ha puesto de moda no tener intimidad. ¿Cuántos polvos echas a la semana? ¿Finges los orgasmos? ¿Sal o azúcar?

Anda a tomar por culo (o saco si prefieres que sea fino)