domingo, 12 de abril de 2009

Una de dos.

Te lo puedo deletrear o te lo puedo cantar. Te lo puedo tatuar en la piel, o me lo puedo tatuar yo. Puedo garabatearlo con saliva en el suelo de tu portal o puedo hacer vaho en el cristal de tu puerta y escribirlo con mi dedo índice. Puedo hacerme heridas y con mi sangre dibujarlo en tu cuerpo, o puedo morderte el cuello hasta que digas basta y con la sangre sobrante llenar las paredes de tu habitación con la misma frase. Puedo hacer que se ordenen las estrellas cada noche para que te asomes a la ventana y lo leas. Puedo cocinarte sopas de letras y que en la última cucharada se junten las letras necesarias para que te des cuenta. Puedo llamarte las veces que haga falta para decírtelo, o puedo escribirte cien mil mensajes. Puedo dejarte un collage anónimo en la puerta de tu trabajo o puedo tarareártelo debajo de tu ventana. Puedo escribirlo en tu coche con un rotulador permanente, o podrías pararte a mirarme o escucharme por una maldita vez y descifrarlo. O te quedas o te vas.

2 comentarios:

salem dijo...

Básicamente lo que intento decir con mi entrada, solo que de manera más sutil y menos directa.. :P

Me alegra que sigas acordandote de mi.

Besetes.

Zebedeo dijo...

Me quedo, me quedo ¡joer! como pa no quedarse ;)