martes, 14 de abril de 2009

Reencuentros

LLueve, pero las velas no se apagan. Camina, deprisa, y ni siquiera sabe a donde va. Va vestido de negro con una gabardina larga y un sombrero, los pantalones se le ven ligeramente, como sus zapatos. Camina erguido, no le molesta ni el frío ni el agua. A ratos se relame los labios por eso de la 'deshidratación'. Su visión es confusa, demasiadas copas en una sola noche aunque sus andares se inclinan más por los de una persona sobria.
Me gustaría poder leer su pensamiento, saber lo que está sintiendo en estos momentos o hacia donde quiere ir.
Una hora más caminando y se detiene. Sigue lloviendo, siguen las velas y estamos rodeados de tumbas. Encuentra una y reposa la cabeza sobre ella.
Qué extraño... hubiera jurado que su nombre es el mismo que el que aparece en la lápida...
Se oyen voces... entre susurros me parece adivinar una única palabra, República...

2 comentarios:

kayako saeki dijo...

Ke guapo !!!
Me ha enkantado este relato.... Más bien un sueño de utopias y ecos de fantasmas d un ayer posible... Ojalá no sea ahora imposible....
Besos y salud!!!

alba dijo...

hola, gracias por tu comentario, ¿sabias que arkada en turco es amigo?
saludos