miércoles, 11 de febrero de 2009

Las tres puertas y una peligrosa llamada Justicia

Culpables o inocentes no importaba. A sus ojos eran delicuentes y tenían que cumplir condena. Pero el rey quería cuestionar su inteligencia, y sobrevalorar la suya. Así que escogió a tres de cientos de prisioneros con cargos muy diferentes y los puso a prueba.
Una habitación, tres puertas, tres prisioneros. En una de ella hallarían la felicidad, la felicidad eterna, en la segunda no habría nada, se quedaría como estaba el que corriera a ella. Y la última le llevaría al pobre desafortunado que la escogiera a una muerte lenta y terriblemente dolorosa.
Dos ellos se conocían; habían compartido durante unos meses celda en la prisión, pero ahora las amistades importaban bastante poco. Todos querían conseguir la felicidad eterna. La ansiaban, la codiciaban.
Irían eligiendo habitación según la gravedad de sus cargos. Así, el que hubiera cometido el crimen menos importante a los ojos del rey, elegiría primero y al último prisionero no le quedaría más remedio que quedarse con la puerta que le habían dejado sus dos compañeros.
En cada una de las puertas había un letrero y como mucho uno de ellos decía la verdad.


El primer letrero decía que en esa puerta estaba la muerte lenta y dolorosa.
El segundo que en él estaba la felicidad eterna.
Y el tercero decía que en el segundo estaba la muerte.

El primer en escoger, un ladrón de poca monta y con muchas menos luces estuvo media hora decidiendose. La primera puerta tenía claro que no la iba a escoger. Se decantaba más por la segunda, pero la idea de que la tercera puerta dijera la verdad y se encontrara la muerte le aterraba. Tenía tres hijos y una esposa que apenas tenían para alimentarse, y su hermana tenía gripe española. Tal vez si consiguiera la felicidad eterna las cosas también cambiarían para su familia. Escogió la puerta 1 y se adentró en ella.

El segundo prisionero era un psicópata. El tipo de personas que es mejor tener alejadas. Había matado a toda su familia y aún le había quedado tiempo de dejar embarazada a su sobrina a la fuerza y de sembrar el pánico por toda una ciudad. Sin contar a sus familiares, había cometido cerca de 20 asesinatos. Sólo le quedaban dos puertas y pensó que lo que decían los letreros se lo ponían demasiado fácil así que decidió escoger la tercera puerta.

El tercer prisionero no eran más que un esquizofrénico sin tratamiento, llamado demente y peligroso por todo el mundo. Un incomprendido social, nadie se había preocupado de ocuparse de él, la única persona que lo hizo había sido su hermana, ya que sus padres estaban muertos, pero fue asesinada por la policía de la corte (estos claramente nunca han entrado ni entrarán a la cárcel). Se metió en la puerta que le quedaba, la dos.

Digamos que el destino no fue consecuente con ellos. Por lo menos no les dió lo que se merecían a cada uno. Era un sencillo juego de lógica; las puertas dos y tres se contradicen, con lo cual una de ellas debe ser la que dice la verdad, y las otras mentir. La dos no puede ser, porque entonces la uno también diría la verdad y recordemos que sólo un letrero puede decir la verdad. La puerta tres decía la verdad. Así que en la puerta dos estaba la muerte y en la tres la felicidad eterna. Un esquizofrénico, que llevaba sufriendo toda su vida, que había vivido la muerte de sus padres, el asesinato de la única persona en el mundo que le había tendido su mano, que le había querido. Que encima había sido juzgado injustamente como un peligroso loco, puesto al lado de los asesinos, le esperaba la más dolorosa y lenta de las muertes. Todavía pueden escucharse sus gritos ahogados en el reino...
La felicidad eterna se la habían regalado a un bastardo, un asesino en serie, que la única forma de felicidad para saciarle era la muerte, la sangre... Y ahora nunca podría ser juzgado ni por sus anteriores crímenes ni por los futuros.
Y al pobre buen hombre, ese que robaba simplemente para dar de comer a sus hijos... a ese le espera la misma vida que había llevado los últimos tres años. Cárcel.

¿Justicia? ¿Justicia para quién?

1 comentario:

Troba dijo...

todo se paga en este mundo, recuerda... asi sea en el ultimo dia...

saludos!