lunes, 8 de diciembre de 2008

El puto flexo

Hace dos o tres meses se me fundió el flexo, o eso me pareció en su momento y como soy algo más que vaga no me dió por cambiar la bombilla. El caso que transcurrido un mes o algo más (no lo sé con certeza), un día sin querer debí de darle al interruptor con un libro o algo y se encendió. Y desde entonces obviamente lo utilizo igual que antes de que me pareciera que estaba fundido. Pero realmente cada vez que lo enciendo pienso en cuanto tardara en volver a apagarse, porque está claro que no le queda demasiado. Creo que nuestras relaciones y nuestra vida es así, lo utilizamos (en el buen sentido de la palabra) y lo aprovechamos pero sabemos que tiene fecha de caducidad, sabemos que no le queda mucho para acabarse y aún así no hacemos demasiado por repararlo antes de que se apague por completo y luego no nos apetecerá volver a reponerlo, pero cada vez que lo veamos diremos 'joder, a ver cuando hago esto...'. Quizá ese sea nuestro problema, que estamos demasiado ocupados gastando hasta la última partícula de aliento de nuestras relaciones, de nuestras amistades o de nuestra vida, que no nos preocupamos en cuidar las cosas día a día para que no llegue el día en que ya no queda nada. Luego nos lamentaremos y echaremos la culpa al puto flexo, pero pasados los meses aceptaremos que no hicimos nada desde el primer momento en que la luz comenzó a flaquear. Que efímero es todo.

2 comentarios:

ToNee dijo...

lo mismo le pasa al radiocd de mi coche... que funciona una temporada y luego muere, para el dia menos esperado, resurgir como el ave fenix.

Eva dijo...

Pues sí, qué efímero es todo y cuánta inocencia se pierde cuando te apercibes de ello. Muy buena analogía, e impresionante blog, tan crudo como la vida misma. Un saludo.