lunes, 16 de junio de 2008

Recuerdos de una vida diferente

Bajo unos libros, empolvado en un rincón encontró un álbum de viejas fotos de tiempos perdidos en la memoria de los pocos que quedaban ya vivos. Por edad, por enfermedad, o por lo que fuera, el tiempo había transcurrido ya para todos, y a nadie le quedaba demasiado. Sus ojos azules aterciopelados, recorrían cada cara, cada calle, aunque ya era imposible acordarse de los nombres de todos o de a dónde conducían cada una de esas calles que en su niñez recorrió tantas veces. Su piel arrugada comenzó a dolerle, no por fuera, era un dolor por dentro, un dolor mucho peor que uno físico. Entonces recorrió con la mirada su salón, y vió las fotos de sus nietos, de sus hijos, de su marido... Había muerto hacía dos años y le había querido con todo su corazón. Pero no como a él... Se resignó a que nunca más podría ser y encontró la felicidad en otro hombre, pero eso era un secreto que se iría con ella. No le volvió a ver, 75 años después de la última vez, no recordaba su cara, no recordaba su voz, sólo sus ojos verdes y la sonrisa que la volvió loca un día. El corazón había dolido cada día de su vida, por su ausencia, por su recuerdo. Era la parte que la complementaba y tuvo que aprender a vivir sin él. Cerró el álbum y secó sus ojos. Volver al pasado es morir.

1 comentario:

ToNee dijo...

hace años que no repaso mis albumes de fotos, son todo recuerdos que a dia de hoy rechazo, pero tambien forman parte de mi lamentable vida, quizas ese sea el unico motivo por el cual no lanzo las fotografias a la basura.